martes, 20 de mayo de 2008

Purgatorio XIV - la envidia nos vence


En los versos finales de Purgatorio XIV Virgilio advierte a los lectores sobre los peligros de la envidia. Habla del anzuelo y el cebo de la tentación, y de cómo los hombres escogen mirar el suelo teniendo la belleza del firmamento sobre sus ojos.

Già era l'aura d'ogne parte queta;
ed el mi disse: «Quel fu 'l duro
camo
che dovria l'uom tener dentro a sua meta.

Ma voi
prendete l'esca, sì che l'amo
de l'antico avversaro a sé vi tira;
e però poco val freno o richiamo.

Chiamavi 'l cielo e 'ntorno vi si gira,
mostrandovi le sue bellezze etterne,
e l'occhio vostro pur a terra mira (Pur. XIV, 142-150)

Ya estaba el aire quieto en toda parte;
y él (Virgilio) me dijo: "Aquella es la dura porción
que debería el hombre guardar dentro de sus límites.

Pero ustedes van a la carnada, de tal forma que el anzuelo
del antiguo adversario (Satán, el tentador) los jala;
por lo que poco sirven advertencias o frenos.

Los llama el cielo y gira entorno a ustedes,
mostrándoles sus eternas bellezas,
pero vuestros ojos miran a la tierra.