martes, 23 de julio de 2013

Cecco D'Ascoli


http://es.wikipedia.org/wiki/Cecco_d%27Ascoli

Investigando sobre Dante y su tiempo me encontré con este personaje Cecco D'Ascoli.  Es casi contemporáneo de Dante. Intentó escribir, en toscano, como Dante, un libro que refutase los planteamientos de la Divina Comedia.

Si leen la entrada de wikipedia en italiano verán que lo condenaron a la hoguera por trazar una carta astral de Jesucristo!!!

Lo que me interesa de estos intelectuales contemporáneos a Dante es que demuestran un conocimiento amplísimo, y que muchas veces no distinguían entre ciencia, ortodoxia cristiana y superstición. Dante es parte de esta generación de europeos que se nutren de los grandes descubrimientos del s. 13 y los funden cada uno en una amalgama personal y --por qué no admitirlo-- parcializada a sus intereses personales.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Un ensayo de John Freccero sobre Inferno 1, 30


Amigos:

Estuve leyendo un LARGO ensayo de John Freccero en el libro que recibí, Dante, The Poetics of Conversion.
Trata del verso enigmático (sí che 'l pié fermo sempre era 'l piu basso) en Inferno I, 30.
Es al comienzo del poema, cuando Dante está en la selva oscura y ve los rayos del sol alumbrando la cima de la colina a la que quiere subir. Dante deja atrás la selva confusa y empieza a trepar por la piaggia diserta (pendiente áspera). Dante dice que trepa de manera que "el pie firme siempre es el más bajo".

Freccero demuestra que, en la edad media, por "pie firme" se entendía el PIE IZQUIERDO (por razones aristotélicas sobre el movimiento). Y que, por lo tanto, Dante va COJEANDO. Luego muestra una serie de textos que revelan cómo en la edad media el peregrinaje del alma hacia Dios era representado por el acto de caminar, de andar paso a paso. En estas alegorías el pie derecho era el pie del intelecto y el izquierdo el pie de los afectos. El alma se dirigía hacia Dios en un andar que turnaba inteligencia y volición.

Pero Dante, en Inferno I, cuando acaba de salir de la selva oscura, sólo ha dado el paso del intelecto: ha reconocido la luz en el punto alto a donde quiere llegar. Aquí Freccero cita a San Pablo, "conozco la Verdad, pero deseo el mal". Este es la imagen del hombre que va cojo, con un pie que avanza y el otro que no. El alma no está andando con "justicia", no pudiendo dirigir al mismo norte sus dos facultades.

Sin un guía que dirija sus afectos (Virgilio, Beatriz...) el hombre no puede llegar a Dios, no es capaz de remontar el alto passo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

inferno vii - viii... seguitando



En la imagen: la barca de Flegias por William Blake.
Al fondo Blake ha dibujado la "alta torre" de inf. VII-139

Arturo:

Me quedé con la duda sobre ese "quiebre" o cesura en la composición del infierno que te mencioné en el e-mail anterior. Me puse a buscarla y, efectivamente, está entre Inf. VII y Inf. VIII.

El último verso de Inf. VII es:
venimmo al pié d'una torre al da sezzo
(finalmente llegamos al pie de una alta torre).

El canto siguiente, Inf. VIII, empieza así:
Io dico, seguitando, ch'assai prima
che noi fossimo al pié dell'alta torre
(Yo digo, prosiguiendo, que algo antes
que estuviésemos al pie de la alta torre).

Nuestro recordado maestro Leopoldo Chiappo decía que ese "seguitando" (prosiguiendo) era una indicación de que Dante había interrumpido la escritura y la retomaba después de tiempo. Se sabe que Dante, cuando lo sorprende en Roma el golpe de estado florentino y su condena a destierro, pide a su familia le hagan llegar de Florencia el manuscrito de su Commedia que venía escribiendo. Parece que uno de sus hijos le trajo el manuscrito. Podemos sospechar que hasta ahí había escrito Dante (Inf. 7) cuando le sobreviene el desastre político del destierro. El "seguitando" sería como el famoso "como decíamos ayer" de Fray Luis de León, cuando volvió a dar sus clases en Salamanca después de años en prisión.

También se sabe que el "tono" de la Comedia va cambiando conforme avanza en los cantos. Hay que tener en cuenta que la escritura de la Comedia le tomó a Dante 15 años. Por ahí leí a algún experto que decía que Dante va cambiando su forma de escribir conforme se va dando cuenta de que nunca va a volver a Florencia; la Comedia va dejando de ser una mera denuncia política y se va conviertiendo en el monumento que Dante quiere dejar como huella de su existencia. Me parece que tiene mucho sentido ver así las cosas, más aún cuando tenemos las cartas que Dante escribía. Y por eso coincido contigo en que los primeros cantos del infierno (después de los dos introductorios) son bastante más "torpes" que los siguientes. Es muy posible que, al comienzo, Dante no tuviera todavía dibujado el "blue-print" de la obra completa.

Saludos
RC

sábado, 30 de julio de 2011

Agustín, Dante y Víktor Frankl


Acompañando a mi mamá, acabo de ver en la TV, en "La ruleta de la suerte", un panel con un dicho español que decía : "La carne es débil y el diablo es hábil".

Me llamó muchísimo la atención cómo permanecen en el imaginario popular dos conceptos teológicos que San Agustín combatió ferozmente:
1- La fórmula neoplatónica que iguala el mal con la carne (la materia, el mundo material).
2- La fórmula maniquea que iguala el mal con una fuerza cósmica opositora al Bien Supremo, o sea el diablo.

Agustín encuentra una fórmula novedosa para explicar el mal y el pecado: la voluntad humana. Para Agustín no existe el diablo ni es mala la materia; la materia es tan buena como el espíritu por ser ambos creaciones de Dios. El mal lo hace el hobre al ELEGIR darle a su vida un fin malo, al dirigir su mirada en la dirección contraria al Bien Supremo.

Este plan agustiniano de concebir el bien y el mal como una brújula, que nos marca un norte bueno y un sur malo, es utilizado gráficamente por Dante en toda su topografía del mundo del más allá: infierno, purgatorio y paraíso. Recordemos, como ejemplo, ese viaje por mar de Ulises en Inf. 28, donde el héroe clásico navega hacia el sur hacia su condenación definitiva. Ulises es un "mal capitán" porque dirige a sus marineros en la dirección equivocada.

El diablo de Dante es una figura más compleja porque implica ya conceptos no tanto agustinianos sino aristotélicos: Dios es el motor absoluto, el que da al cosmos movimiento mediante su amor y su misma existencia. El diablo, entonces, debe ser lo contrario a eso, un ser en inamovilidad casi absoluta. Existe también el diablo (porque al fin y al cabo es creación divina), pero su existencia está confinada a la mínima expresión.

Como corolario, quiero contarles que estoy leyendo "El hombre en busca de sentido" de Víctor Frankl, un psiquiatra vienés que sobrevivió a los campos de concentración durante la segunda guerra mundial. Frankl llega a una conclusión perfectamente agustiniana. Cito a Frankl:
"Aunque algunas situaciones, como el crónico déficit de sueño, la escasísima alimentación y las múltiples tensiones psíquicas, podrían inducirnos a suponer un comportamiento uniforme y estereotipado de los internos, sin embargo, si se analiza la cuestión en profundidad, se advierte que cada prisionero se convertía en un determinado tipo de persona, y ese tipo personal era más el resultado de una decisión íntima que el producto de las férreas y tiránicas influencias recibidas en la vida del lager. En conclusión, cada hombre, aun bajo unas condiciones tan trágicas, guarda la libertad interior de decidir quién quiere ser --espiritual y mentalmente--, porque incluso en esas circunstancias es capaz de conservar la dignidad de seguir sintiendo como un ser humano".

La brújula de Agustín y Dante: cada quién decide si quiere ser bueno o malo.

Saludos
RC

miércoles, 29 de junio de 2011

Lucho explayando su plano del Paraíso




Nicolás de Cusa es un "chancay" al costado de nuestro querido Lucho Siabala en lo que respecta a graficar el infinito de manera geométrica!

Terminamos la lectura!




Gina, RC, Silvie, Pepe Micky, Vivi, Willy.

miércoles, 25 de mayo de 2011

PAR. XXXIII dove si puote cio che si vuole

Leyendo Paraíso 33, en el verso 34, dimos con la expresión "che puoi ció che tu vuoli" --que puedes todo lo que quieres. Terminando la oración a la Vírgen María, San Bernardo ruega para que Dante, luego de ver a Dios, pueda volver sano al mundo de los mortales. Lo dice con estas palabras:

Ancor ti priego, regina, che puoi
cio che tu vuoli, che conservi sani,
dopo tanto veder, li affetti suoi.

(PAR.XXXIII, 34-36)

Recordamos inmediatamente el canto V del Infierno (el de Paolo y Francesca). Al empezar el canto V del Infierno, el monstruo Minos les impide el paso a Dante y Virgilio. Virgilio le ordena a Minos dejarlos andar. Lo hace con estas palabras:

Non impedir lo suo fatale andare;
vuolsi csí colá dove si puote
ció che si vuole, e piu non dimandare.

(INF.V, 22-24)

Virgilio vence a Minos con las mismas palabras que San Bernardo dirige en su triple ruego a la Vírgen.

Cuando leímos el Infierno, supusimos que "aquel que quiere todo lo que puede" era Dios. Pero leyendo Paraíso 33 vemos que se trata de la Vírgen María. Virgilio, entonces, le dice a Minos: déjalo pasar porque viene por orden de la Vírgen. Y esto es consecuente con el texto de Inferno 2, donde Virgilio le explica a Dante que la señal de alerta que da inicio al peregrinaje místico del autor-protagonista (toda la Comedia) viene de María. Es María quien se interesa por la salvación de Dante y ordena a Lucía y Beatriz acudir en su ayuda. Resulta muy apropiado, entonces, que la Comedia termine con una alabanza a la Vírgen... y con esas palabras (che puoi/ ció che tu vuoli) que ya habíamos leído al empezar el Infierno.

Nuestro error fue suponer que Dios, el Dios de Dante, era "aquel que puede todo lo que quiere". Leyendo el Paraíso hemos podido entender que el Dios de Dante (como el Dios de su contemporáneo Eckhart) está más allá de toda comprensión humana. Ese Dios es:

O luce etterna che sola in te sidi,
sola t'intendi, e da te intelletta
e intendente te ami e arridi!

(PAR.XXXIII, 124-126)