martes, 18 de marzo de 2008

Los dos abrazos de Sordello




Entre los muertos violentamente, Dante y Virgilio encuentran a un personaje bastante arrogante... Es el poeta provenzal Sordello. Cuando éste se entera de que uno de los dos peregrinos (Virgilio) es mantuano, como él, lo saluda abrazándolo alrededor del cuello, como a un igual.

En el Canto siguiente Sordello le pregunta a su compatriota cómo se llama y, al enterarse de que es el poeta Virgilio, se arrodilla y lo abraza de los muslos, en señal de reverencia.

Estos dos abrazos están ilustrados maravillosamente por John Flaxman, el primero, y por Doré el segundo. Se los adjunto.

2 comentarios:

Luis Adolfo Siabala dijo...

Muy interesante la manera cómo Sordello manifiesta en Virgilio un sentimiento especial. Hay referencias en la literatura antigua sobre este tipo de saludo singular.

- En Gen 45:4 leemos la experiencia del reivindicado José en Egipto: "Entonces cayó sobre el cuello de Benjamín su hermano y cedió al llanto, y Benjamín lloró sobre su cuello. 15 Y él se puso a besar a todos sus hermanos y a llorar sobre ellos, y después sus hermanos hablaron con él".

- Cuando Pablo se despidió de los efesios, el relato dice (Hch 20:36-38): "Y cuando hubo dicho estas cosas, se arrodilló con todos ellos y oró. 37 En realidad, prorrumpió gran llanto entre todos ellos, y se echaron sobre el cuello de Pablo y lo besaron tiernamente, 38 porque especialmente les causaba dolor la palabra que había hablado en el sentido de que no iban a contemplar más su rostro. Así que procedieron a acompañarlo hasta el barco".

- Lo propio con el Jesús resucitado, frente al impulso abrasador de una María extasiada: "11 María, sin embargo, se quedó de pie fuera, junto a la tumba conmemorativa, llorando. Entonces, mientras lloraba, se agachó para mirar dentro de la tumba conmemorativa 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabeza y uno a los pies donde había yacido el cuerpo de Jesús. 13 Y le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". Les dijo: "Han quitado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto". 14 Después de decir estas cosas, ella se volvió atrás y vio a Jesús de pie, pero no discernió que era Jesús. 15 Jesús le dijo: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, imaginándose que era el hortelano, le dijo: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo quitaré". 16 Jesús le dijo: "¡María!". Al volverse, le dijo ella en hebreo: "¡Rabboni!" (que significa: "¡Maestro!"). 17 Jesús le dijo: "Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: 'Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes'". 18 María Magdalena fue y llevó las nuevas a los discípulos: "¡He visto al Señor!", y que él le había dicho estas cosas".

No pasemos por alto el relato mitológico del encuentro entre Tetis y Hefesto, a propósito de la cólera de Aquiles, según Homero: "Yo vengo a abrazar tus rodillas por si quieres dar a mi hijo, cuya vida ha de ser breve, escudo, casco, grebas ajustadas con broches y coraza; pues las armas que tenía las perdió su fiel amigo al morir a manos de los teucros y Aquiles yace en tierra con el corazón afligido." (Iliada)

En este tipo de saludo, donde se pone de manifiesto el cariño o un sentimiento desbordado, se nos transmite una actitud afable. Al parecer, Dante quiere lograr un cuadro sensorial y de empatía con el lector -como es propio en Purgatorio- en este clásico encuentro de Sordello y Virgilio. Por cierto lo consigue.

Flaxman y Doré muy bien lo representan.

L

Fermina dijo...

Sordel...Sordello... Que Sordello???