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martes, 10 de junio de 2008

e-mail a Karim: el río Arno es una serpiente (Pur. XIV)




Ya que te interesan las tres fieras del bosque oscuro, recordé otra instancia de comparación entre animales y pecados.

En Purgatorio XIV, 24-54 Dante maldice al río Arno, el río de su ciudad natal, Florencia.

Compara el cauce con una serpiente (biscia), y representa las ciudades del cauce del río como animales: desde lo alto del Casentino (cerdos, jabalíes), pasando por Arezzo (perros rabiosos), Florencia (lobos), y finalmente, en la desembocadura del río, entre pantanos Pisa (zorros).

¡¡¡Por eso se hunde la torre de Pisa, porque el terreno debajo es fofo!!!.

Está clara también aquí la comparación gradual entre los animales y los pecados. En Pisa Dante dice que...

trova le volpi sí piene di froda (Pur XIV, 53)

(encuentra zorros repletos de fraude)

Fraude es la característica de la más grave de las tres formas de pecados castigados en el infierno: incontinencia, violencia y fraude. Aquí Dante tiene que meter cuatro ciudades en un formato de tres casilleros y, para eso, extiende la jaula del fraude para que contenga lobos y zorros.

Un zoológico, la humanidad !!!
(en las fotos: 1- el curso del Arno, 2- El Ponte Vecchio en Florencia, sobre el Arno).

martes, 20 de mayo de 2008

Purgatorio XIV - la envidia nos vence


En los versos finales de Purgatorio XIV Virgilio advierte a los lectores sobre los peligros de la envidia. Habla del anzuelo y el cebo de la tentación, y de cómo los hombres escogen mirar el suelo teniendo la belleza del firmamento sobre sus ojos.

Già era l'aura d'ogne parte queta;
ed el mi disse: «Quel fu 'l duro
camo
che dovria l'uom tener dentro a sua meta.

Ma voi
prendete l'esca, sì che l'amo
de l'antico avversaro a sé vi tira;
e però poco val freno o richiamo.

Chiamavi 'l cielo e 'ntorno vi si gira,
mostrandovi le sue bellezze etterne,
e l'occhio vostro pur a terra mira (Pur. XIV, 142-150)

Ya estaba el aire quieto en toda parte;
y él (Virgilio) me dijo: "Aquella es la dura porción
que debería el hombre guardar dentro de sus límites.

Pero ustedes van a la carnada, de tal forma que el anzuelo
del antiguo adversario (Satán, el tentador) los jala;
por lo que poco sirven advertencias o frenos.

Los llama el cielo y gira entorno a ustedes,
mostrándoles sus eternas bellezas,
pero vuestros ojos miran a la tierra.